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FALLECIO EL ACTOR HUGO ARANA A LOS 77 AÑOS

El artista de 77 años estaba internado desde hace unos días en el Sanatorio Colegiales por un accidente doméstico, allí le había dado positivo de COVID-19.

Espectáculos 11 de octubre de 2020 Redacción Posturas
Hugo Arana 3
Hugo Arana (QEPD)

El actor Hugo Arana, de extensa trayectoria en teatro, cine y televisión murió a los 77 años en en el Sanatorio Colegiales. El reconocido artista había sido hospitalizado hace unos días por un accidente doméstico. Sin embargo allí le realizaron el hisopado, que confirmó que estaba contagiado de COVID-19.

Hugo Arana perteneció a ese selecto grupo de gente imprescindible. Esas personas que trascienden no solo por su arte sino también por su coherencia. Querido y respetado por todos, logró transitar la última etapa de su vida en un estado reservado para pocos: la sabiduría. Porque Arana podía reírse de su falsa muerte anunciada tres veces por twiter y desmentir por enésima vez con una sonrisa que Facundo Arana fuera su hijo.

Pero también se lo veía marchar por las causas que consideraba justas, colaborando con cortos de algún estudiante de cine con más ideas que recursos o respondiendo con amabilidad y sinceridad las preguntas de un periodista famoso pero también las de un diario barrial o las de un alumno de una escuela de periodismo.

Su niñez y adolescencia transcurrieron lejos de los escenarios. Creció en Monte Grande donde sus padres eran los caseros de una quinta. El sueldo alcanzaba para cubrir apenas las necesidades básicas. La cocina funcionaba a leña, a la noche iluminaba un sol de noche, la ducha era una lata agujereada y el dentífrico se suplía con sal gruesa. “A los 11, nos mudamos a Lanús y para mí fue pisar el asfalto por primera vez. Cuando abrí la canilla y salió agua lo viví como un milagro”, recordaba sin rencores. En la adolescencia fue albañil, pintor, electricista, colocador de alfombras y hasta jugador de las inferiores de Lanús. Con un amigo, Carlos Herrera se hicieron amigos del proyectista del cine de la zona que desde la cabina y gratis les permitía disfrutar de las películas. No eran tiempo de combos de pochoclo pero sí de mate y bizcocho y de salir del cine soñando ser recio como Marlon Brando pero nunca actor.

Hugo Arana
El actor Hugo Arana, de extensa trayectoria en teatro, cine y televisión murió a los 77 años en en el Sanatorio Colegiales. El reconocido artista había sido hospitalizado hace unos días por un accidente doméstico. Sin embargo allí le realizaron el hisopado, que confirmó que estaba contagiado de COVID-19.

Hugo Arana perteneció a ese selecto grupo de gente imprescindible. Esas personas que trascienden no solo por su arte sino también por su coherencia. Querido y respetado por todos, logró transitar la última etapa de su vida en un estado reservado para pocos: la sabiduría. Porque Arana podía reírse de su falsa muerte anunciada tres veces por twiter y desmentir por enésima vez con una sonrisa que Facundo Arana fuera su hijo.

Pero también se lo veía marchar por las causas que consideraba justas, colaborando con cortos de algún estudiante de cine con más ideas que recursos o respondiendo con amabilidad y sinceridad las preguntas de un periodista famoso pero también las de un diario barrial o las de un alumno de una escuela de periodismo.

Su niñez y adolescencia transcurrieron lejos de los escenarios. Creció en Monte Grande donde sus padres eran los caseros de una quinta. El sueldo alcanzaba para cubrir apenas las necesidades básicas. La cocina funcionaba a leña, a la noche iluminaba un sol de noche, la ducha era una lata agujereada y el dentífrico se suplía con sal gruesa. “A los 11, nos mudamos a Lanús y para mí fue pisar el asfalto por primera vez. Cuando abrí la canilla y salió agua lo viví como un milagro”, recordaba sin rencores. En la adolescencia fue albañil, pintor, electricista, colocador de alfombras y hasta jugador de las inferiores de Lanús. Con un amigo, Carlos Herrera se hicieron amigos del proyectista del cine de la zona que desde la cabina y gratis les permitía disfrutar de las películas. No eran tiempo de combos de pochoclo pero sí de mate y bizcocho y de salir del cine soñando ser recio como Marlon Brando pero nunca actor.

Hugo Arana 1

Siempre honrando el oficio de actor, en cine formó parte de más de cuarenta películas entre ellas El santo de la espada, La tregua, La vuelta de Martín Fierro, La historia oficial, Made in Argentina, Las puertitas del Sr. López, El lado oscuro del corazón, El verso, Yanka y el espíritu del volcán. En televisión participó en Papá Corazón, la banda del Golden Rocket, Buenos vecinos, Los exitosos Pells, Los Sónicos, Para vestir santos, Resistiré y La Leona entre los más recordados. Su gran éxito televisivo fue en Matrimonios y algo más. Allí dirigido por Hugo Moser encarnó al Groncho en el sketch El Groncho y la dama que protagonizaba con Cristina del Valle. Además personificó a Huguito Araña, que repetía el estereotipo de homosexual afeminado de esa época. El personaje nació en 1982 en plena dictadura y los militares lo quisieron prohibir por considerarlo “un mal ejemplo”. La solución fue “casar” al personaje con el de la actriz Mónica Gonzaga, pero manteniendo su identidad sexual. Huguito Araña realizaba entrevistas improvisadas que descolocaban al entrevistado como la que le hizo al arquero Sergio Goycochea luego de atajar los penales en el Mundial de Italia y se desmayó sobre él luego de oler su perfume.

El teatro fue su gran pasión protagonizó innumerables obras como “Baraka”, “El saludador”, “Filomena Marturano”, “La nona”, “Made in Lanús” y “Los tutores”. Reconocido por la crítica y sus pares, querido por el público, las luces de la fama nunca lo marearon. “Para mí, el éxito es la escalerita que uno se pone y va subiendo escalón a escalón, según cómo se sienta en cada paso. El éxito no está afuera, no es el reconocimiento. Eso no está en mis manos. Yo busco subir un escalón y sentir que puedo transformar un escobillón en un caballo blanco y andar a caballo”. Aseguraba que amaba la profesión porque lo ayudó a entender que la vida es un juego, pero un juego sagrado.

Hugo Arana Rotos de amor
Quizás por eso añoraba las grandes novelas como las que se hacían en Canal 7, con ensayos de quince días y con actores de la talla de Norma Aleandro, Héctor Alterio y con ideas y guiones que se compraban en todo el planeta. Repetía con humor que no quería morirse arriba de un escenario porque le preocupaba la conmoción que causaría desplomarse adelante de colegas y del público y que prefería ahorrarles ese mal trago. “Actuaré hasta que pueda. No estudié teatro toda mi vida por el deber de nada, sino por el placer de la búsqueda de construir una conducta, un carácter”. Para él construir un personaje era siempre, una maravillosa aventura. Los que lo conocieron dicen que la verdadera maravilla era conocerlo a él.

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